Espacio de trabajo personal

Espacio destinado a personas que hayan asistido a varios talleres de constelaciones familiares, y hayan  realizado al menos una constelación de su familia de origen.

 

Se trabajará con movimientos breves orientados a la solución, tanto a través de configuraciones con representantes como de imágenes internas y otras herramientas terapéuticas de terapia breve. Por un lado, buscando aportar elementos para la toma de decisiones. Por otro, ampliando contextos y clarificando patrones de relación implícitos o encubiertos entre los distintos aspectos o personas de los problemas planteados.

 

Las líneas principales de trabajo serán tres:

a)         Trabajo personal: exploración de distintos aspectos del carácter, entendido como patrones fijos de identificación y exclusión a nivel intelectual, emocional y físico; la relación de dichos patrones entre sí y con el ambiente; el acceso a estados de conciencia libres de dichos condicionamientos de identificación / exclusión mediante los denominados “movimientos del espíritu”.

b)         Toma de decisiones; configuraciones diagnósticas.

c)          Planteamiento de constelaciones familiares breves sobre aspectos puntuales de la dinámica familiar o relacional; exploración de la relación existente entre aspectos de la personalidad y el carácter con la configuración del sistema familiar.

 

Este espacio no sustituye a los talleres de constelaciones familiares como método más indicado para acercarse por primera vez o para profundizar en la técnica de constelaciones familiares y los órdenes del amor. Es necesario un conocimiento previo de la técnica ya que no habrá instancias  para explicaciones teóricas ni se desarrollarán en profundidad todos los movimientos que surjan en los trabajos, en la confianza de que la persona ya se encuentra familiarizada con dichos movimientos y puede hacerse responsable de afrontarlos.

 

En estos encuentros habrá lugar para algunos aspectos que normalmente no tienen cabida en los talleres de constelaciones familiares en su formato clásico: la continuidad del trabajo en distintos encuentros y la posibilidad de profundizar en aspectos intrapsíquicos. Gracias a la continuidad en los encuentros, es posible ver la evolución después de cada movimiento realizado, así como profundizar en los mismos. Con ello, se facilita la aparición de movimientos cada vez más abarcativos y unificadores por un lado (los llamados  “movimientos del alma”), y más creativos y desidentificados por otro (los llamados “movimientos del espíritu”). Esto resulta de especial ayuda para trabajar con los rasgos del carácter y el desarrollo de una instancia de observación centrada y neutra, que permita una progresiva desidentificación de los contenidos que las configuraciones intrapersonales traen a la luz.